Hoy, como muchos de los últimos domingos, acompañaba la fría mañana de invierno con unos mp3 de alguna época de "La Venganza Será Terrible", el programa del magnífico Alejandro Dolina. Ya se ha convertido en un clásico quedarme dormido escuchando la voz del "negro", auriculares de por medio. En la audición que hoy escuchaba una de las reflexiones de Dolina me produjo la hermosa sensación de dejarme pensando.

"El arte surge de lo que no tenemos, de lo que ya no está" Decía el negro en aquel programa de vaya a saber cuando. De aquella frase aparecieron algunas preguntas ¿Hay diferencias entre lo lindo y lo feo?, ¿las hay entre feo y bello?, ¿de donde surge el hecho artístico?

Claro está que las palabras feo y lindo son adjetivos completamente opuestos. Nada que sea lindo podrá ser a la vez feo, y viceversa.

Sin embargo, feo y bello no significan necesariamente términos opuestos. Más bien diríamos que para los artistas estas palabras nos son complementarias.

El sentido del arte es sin dudas la búsqueda de la belleza. Si tomamos las palabras de Dolina, ese objetivo de alcanzar lo bello tiene su raíz en un sentimiento de ausencia, de lo que pudo ser y no lo es... en definitiva, de un sentimiento feo.

El arte parte de lo feo para mostrarlo con belleza. El hecho artístico, podríamos decir, surge justamente de lo que no está, de lo que la vida no es, del amor ausente, de nuestra utopía del mundo, de lo más feo que nos está ocurriendo. ¿Cómo explicamos letras de tangos como "nostalgias" (Quiero emborrachar mi corazón para apagar un loco amor, que más que amor es un sufrir) o "cambalache" (Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé) para tomar un hecho artístico bien argentino.

Es aquí donde me pongo a pensar algunas obras que argumenten mi idea. Los ejemplos aparecen solos: aquellas tragedias griegas que ante la horrible sensación de desconocer el mundo lograron los clásicos literarios más importantes de la literatura, citaba antes dos tangos pero creo ninguno de los pocos que conozco le cantan a la felicidad, la pieza que más aprecio de música -cuadros de una exposición- surge de la dedicatoria de Mussorgsky a su amigo muerto, como para puntualizar los primeros casos que me vienen a la memoria.

De igual forma, en mi vida he tenido algunos ejemplos. Tras haber tenido un problema con la mujer que amo y llorar durante días por su amor comencé a buscar en mi piano la forma de contarle cuanto la extrañaba. Si bien nunca pude sacarle melodías lindas a mi teclado, las de aquellos días las recuerdo como las que mejor me salieron.

En definitiva, podemos decir que feo y lindo son palabras opuestas pero que feo y bello no. Por el contrario, de aquella raíz bien fea es que surgen los hechos artísticos más bellos.

Ojalá que tal como aquellas palabras del "el negro" que hoy me hicieron pensar, las mías los inviten a dejar sus comentarios. Creo que no hay nada que ayude más a lograr la paz en el mundo que la gente piense y que lo comparta.

Muchas Gracias y hasta la próxima...

Joaquín Stringa